Alanís, el espectacular viaje en el tiempo
Por Antonio Gallardo
Con tan sólo poner un pie en Alanís, en la Sierra Norte de Sevilla, el viaje a través del tiempo sucedió de una manera obligada con un único destino, ‘la fértil’ y medieval Al-Anís. Sus calzadas llenas de heno, sus gentes disfrazadas para la ocasión, sus tabernas… Todo provocaba una mirada retrospectiva a la época en la que las calles se llenaban de juglares, quienes amenizaban el día con toda clase de canciones populares, de caballeros andantes en busca de la siguiente batalla, de magos y dragones. En definitiva, Alanís se embarcó el pasado fin de semana en sus cuartas jornadas medievales.
El encuentro contó con la visita de más de 50.000 personas a lo largo de sus tres días de duración y, así mismo, con una gran implicación de los comerciantes, hosteleros y vecinos de la localidad. De hecho, gran parte de las fachadas de las casas que arropaban el recorrido medieval se encontraron decoradas con diversos elementos acordes con la época.
El alcalde de Alanís, Cecilio Fuentes, abrió las jornadas «invitando a caballeros y dulcineas», anunciando que ésta edición, además de ser la verdadera consolidación de la cita medieval a nivel provincial y regional, serían también las de mayor afluencia de público..
Y es que, año tras año, lo que empezó como un proyecto pionero en la comarca con el objetivo de fomentar la actividad comercial de la zona, se ha ido enraizando como una de las citas obligadas de la agenda veraniega de la Sierra Norte. Es una feria diferente, dinámica y, sobre todo, un evento que ayuda a que el visitante pueda tocar con las yemas de sus dedos lo que algún día fue está antigua localidad sevillana.
El centro neurálgico del pueblo, la plaza del ayuntamiento presidida por la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, acogió un mercadillo medieval en el que comerciantes ‘llegados de los más recónditos lugares del reino’ ofrecieron sus brebajes y artesanías a los miles de visitantes. Dulces, hierbas curativas, collares y toda clase de productos llenaron los escaparates de los puestos comerciales apostados en el interior de la plaza. Tal fue el éxito, que más de 50 puestos artesanales no pudieron abrir sus puertas debido a las numerosas peticiones para colocar uno a lo largo del recinto.
«Parece todo como sacado de un cuento», explicaba una visitante disfrazada de dulce damisela quien aconseja a todo el mundo que no se pierdan futuras ediciones.
En cualquier esquina se podía comprobar la gran transformación de que ha sido objeto el pueblo para el acontecimiento. Sus bares se disfrazaron de tabernas, sus gentes de caballeros y doncellas. Según el alcalde, «la gente se ha sentido muy motivada e implicada. Incluso algunos han colocado alpaca en la puerta de sus casas» para crear ambiente, explicó el alcalde, quien destacó, sobre todo, la puesta en valor del patrimonio artístico local.
Torneo
Esta villa tiene una profunda conexión con esta época de la historia. Su mejor prueba, su castillo y la ermita de San Juan Bautista, que desde lo alto de la montaña contemplan desde entonces el paso de los siglos. Precisamente en el interior del castillo, del siglo XIV, se llevó a cabo el espectáculo estrella de las jornadas, El circo de la Victoria, que había despertado una gran expectación entre los vecinos y visitantes de Alanís, como lo demuestra que las entradas estaban agotadas desde el mismo día en que se pusieron a la venta.



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